El año pasado, los terroristas de Hamás convirtieron una fiesta en el desierto en un campo de exterminio, y ahora miles de jóvenes sobrevivientes están librando una devastadora batalla de salud mental a raíz de ello.
Un nuevo informe del Centro de Información de la Knesset detalla el amplio apoyo psicológico y financiero brindado a los sobrevivientes del ataque del Festival Nova del 7 de octubre de 2023. El informe revela que más de 2.000 asistentes al festival han buscado apoyo psicológico a través de los servicios sociales de Israel, y un mínimo de 1.000 sobrevivientes ahora están clasificados como discapacitados debido a un trastorno de estrés postraumático severo.
El devastador impacto en la salud mental ha sido severo: se confirmó un suicidio entre los sobrevivientes del festival y se documentaron tres intentos de suicidio. Los que sobrevivieron presenciaron horribles actos de violencia por parte de terroristas de Hamás, incluidos asesinatos, agresiones sexuales, secuestros y mutilaciones. El ataque se cobró 399 vidas, lo que lo convirtió en el ataque más mortífero en un solo día contra judíos desde el Holocausto.

El Instituto Nacional de Seguros de Israel ha clasificado a 3.710 asistentes al festival como víctimas del terrorismo, otorgándoles acceso a beneficios cruciales, incluidos servicios de salud mental y asistencia financiera. Este apoyo se extiende a quienes no pueden trabajar debido a lesiones físicas o traumas psicológicos. De ellos, al menos 1.000 personas han sido clasificadas como discapacitadas debido a traumas graves que afectan su funcionamiento diario.
Las cifras son desoladoras: tres cuartas partes de los asistentes al festival tenían entre 18 y 24 años, un 20% entre 25 y 45 años y solo un 5% no pertenecían a ese grupo de edad. Más de 2.000 de estos supervivientes, en su mayoría jóvenes, se han visto obligados a buscar servicios de apoyo psicológico, incluido el asesoramiento psicológico.

Sin embargo, el alcance del informe es limitado, ya que excluye a los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel que no estaban de servicio y que asistieron al festival. Dado el servicio militar obligatorio de Israel y la distribución por edad de los asistentes, las estimaciones sugieren que probablemente estuvieron presentes cientos de soldados. Estas personas reciben atención a través de los servicios psicológicos militares, lo que significa que sus consecuencias en materia de salud mental, incluidos los suicidios o los intentos de suicidio, no se reflejan en las estadísticas del informe.


















